Audición Binaural

AUDICIÓN BINAURAL.

NOTA PRELIMINAR: Antes de revisar este apartado es recomendable que se dediquen unos momentos a conocer las bases, anatómicas y funcionales, del sistema auditivo periférico y, también, los brevísimos comentarios sobre la vía auditiva. Para ello es importante visitar previamente el apartado adjunto denominado “la Audición”. Lógicamente, este comentario va dirigido a los interesados que no estén familiarizados con estos procesos o con la terminología que se utiliza.

CONCEPTOS GENERALES DE LA AUDICIÓN BINAURAL

Como se pone de manifiesto varias veces en el apartado de “la Audición” se debe tener en cuenta que la capacidad de recepción e interpretación de sonidos procedentes del mundo exterior (y también del propio organismo) es un magnífico sistema de defensa y supervivencia del individuo.

De hecho, probablemente el sentido del oído es el mejor protector de la integridad del ser humano frente a una acción o agresión externa. Si se analiza esta frase comparando las capacidades que aporta este sistema sensorial frente a los demás es posible que el resultado sea sorprendente. La mayoría de los sistemas sensoriales, cutáneos (tacto, calor, frío, etc.), olfativo o gustativo son sistemas de “proximidad”. Estos sensores solo son útiles cuando el agente externo está tan cerca que evitar el contacto o la agresión resulta muy difícil. Aunque si son muy útiles para evitar, en caso de riesgo, otros agentes también importantes: olores, sabores, calor o frío excesivos etc.

Por tanto, solo los dos sistemas de “detección lejana”, la vista y el oído, son los que pueden actuar como protectores frente a las más importantes agresiones del mundo físico o animal.

Tal vez para muchos sea el sentido de la vista el que aporta la mejor defensa, pero esto solo es cierto en condiciones de visibilidad e iluminación suficiente (en las horas nocturnas y sin luz artificial es poco útil). Y, desde luego, para poder visualizar algo el individuo debe estar orientado previamente hacia el elemento (sujeto u objeto) agresor. Esto lo conocen muy bien las personas que padecen una sordera profunda.

Sin embargo, solo la percepción del sonido, mediante el sentido del oído, permite preparar al individuo para agresiones que aún no se han visualizado o que se producen en la más absoluta oscuridad. Este hecho convierte a la audición en una de las claves más importantes para la supervivencia.

Además, es el sentido del oído que “colabora” con los demás situándolos en la mejor posición para que actúen. Así al detectar un ruido se produce una rotación inmediata hacia la fuente del sonido de la cabeza, o de todo el cuerpo si es muy intenso. Este movimiento permite que los demás sistemas sensoriales (vista, gusto, olfato, etc.) se posicionen de frente al elemento generador del sonido, lo que facilita su reconocimiento.

Así el sentido del oído permite por un lado la localización de una fuente de sonido y, además, sirve para determinar si se encuentra fija o en movimiento.

Pero ¿cómo realiza el sentido del oído todas estas misiones que son fundamentales para la supervivencia del individuo, y especialmente del ser humano que físicamente es mucho más débil y lento que la mayoría de los mamíferos?. La respuesta es muy clara: mediante la audición combinada entre los dos oídos, es decir mediante “la audición binaural”.

Figura 1: Base física y anatómica de la Aucidión Binaural. Diseño: P. Gil-Loyzaga

Una comentario previo seguramente puede parecer muy obvio e elemental: lo cierto es que “los seres humanos, como todos los vertebrados, tenemos dos oídos”. Pero, lo que tal vez no sea tan sencillo de responder es ¿para qué tenemos dos oídos?. Algunas respuestas muy simples se pueden considerar. La primera podría ser que los seres humanos y los animales tenemos simetría bilateral del cuerpo y, por tanto, tenemos dos órganos de cada. Esto no es cierto porque hay muchos órganos impares.

Otra respuesta, mucho más próxima a la respuesta correcta, es que la existencia de dos receptores de sonido (los pabellones auriculares) colocados “lo más lejos posible” en la cabeza (es decir: una a cada lado) permite un sistema de “triangulación” del espacio que rodea al individuo (figura 1). Mediante este sistema de localización espacial se pueden identificar las fuentes sonido ya que hay una primera ventaja, denominada “la ventaja bilateral”. Consiste en que, obviamente, el sonido llega siempre antes y con más intensidad al oído que está mas cerca que al que está más lejos. Y además de produce, por la misma distancia entre las orejas, un cambio de fase de la onda sonora.

Entonces cuando el oído más próximo a la fuente de sonido recibe la información, la procesa (tal y como se comentó en la parte de “La Audición” de esta misma página) y la envía al sistema nervioso. Un poquito después el oído más alejado hace lo mismo.

Figura 2: Triangulación del espacio según el estímulo auditivo. Los adultos normooyentes pueden reconocer como diferentes dos fuentes de sonido que estén separadas menos de 1º. Diseño: P. Gil-Loyzaga

Lo importante es que en el sistema nervioso central existen varios mecanismos que se encargan de medir esas pequeñas diferencias (de tiempo, de intensidad, etc.) entre los dos oídos y eso permite (durante la primera infancia) aprender a identificar que cada diferencia de tiempo corresponde a un ángulo determinado (Figura 2).

De manera que cuando tenemos la fuente perfectamente delante, como no hay diferencia entre la señal que llega a cada oreja se podrá savber que está delante . Según la fuente de sonido se aleje del centro se podrá establecer donde se encuentra incluso con los ojos cerrados o en la oscuridad. Los adultos normooyentes pueden reconocer como diferentes dos fuentes de sonido que estén separadas menos de 1º (Figura 2).

Esto es lo que se define como la “ventaja bilateral”: el hecho de que la disposición de los dos pabellones auditivos (orejas) cubren todo el espacio que rodea al sujeto perceptor. Ello permite que siempre uno de los dos oídos tiene una buena relación señal / ruido. Es decir siempre hay uno de los dos que puede recibir el sonido sin apenas interferencias. Pero además esta ventaja bilateral permite desarrollar un sistema de orientación y, también, de alerta.

Pero ¿es esto lo que significa la Audición Binaural?

Lo cierto es que “la audición binaural” es mucho más es todos los animales pero sobre todo en los humanos.

Estudiando los buhos y las lechuzas se ha llegado a comprender, nada menos, que la posición espacial de una fuente de sonido influye en su percepción. Esto se debe a todas las frecuencias de un sonido complejo (casi la totalidad de los sonidos naturales son sonidos complejos) no “llegan” por igual a los dos oídos. En efecto, los tonos agudos solo son bien percibidos por el oído que está más próximo a la fuente de sonido, mientras que los tonos graves se perciben por igual en ambos oídos.

Esto hace que el sonido complejo que llega a un oído no es idéntico al del otro, ya que ha perdido (o reducido) parte de las frecuencias agudas que lo componen. Esto sirve para una función muy importante que consiste en la posibilidad de poder separar dos fuentes sonoras iguales, simplemente porque están localizadas en puntos distintos de nuestro entorno.